Kayla Harrison marca un antes y después en el UFC
Kayla Harrison no solo ganó; lo hizo con una autoridad que pocas veces se ve. En el evento principal del UFC 316, la dos veces medallista de oro olímpico sometió a Julianna Pena con un kimura en el segundo asalto, asegurándose el título de peso gallo femenino. Este triunfo no es solo otro capítulo en su carrera, sino que sienta las bases para un enfrentamiento épico contra Amanda Nunes, quien, tras dos años de retiro, regresa al octágono para lo que promete ser un combate histórico.
El camino hacia la grandeza
Harrison, quien antes de unirse al UFC dominó en la Professional Fighters League, ha demostrado que su transición al peso gallo, aunque desafiante, no es un obstáculo insuperable. «Hubiera cortado mi pierna para llegar a esta pelea», confesó sobre el brutal proceso de perder peso. Pero más allá de los sacrificios, su mirada está puesta en el futuro: «Quiero ser la mejor de todos los tiempos», afirmó, dejando claro que su encuentro con Nunes no es personal, sino una oportunidad para elevar el MMA femenino a nuevas alturas.
Un futuro brillante
Con la posibilidad de pelear a 145 libras sobre la mesa, Harrison está abierta a todas las opciones. Lo único que importa es el combate. «No me importa a qué peso luchemos», dijo, dejando entrever su determinación y flexibilidad. Este enfrentamiento no solo promete ser un espectáculo deportivo sin precedentes, sino también un momento definitorio para el MMA femenino.



