Dalton Rosta en la cima del PFL
Dalton Rosta está a punto de alcanzar el sueño de cualquier luchador: un título mundial. Con solo una victoria separándolo de la corona de peso medio de la Professional Fighters League, el estadounidense se muestra más confiado que nunca frente a su próximo rival, Fabian Edwards.
Camino hacia la final
A sus 29 años y representando al prestigioso American Top Team, Rosta llegó a esta instancia decisiva tras vengar la única derrota de su carrera contra Aaron Jeffery en las semifinales. «Al final del día, para mí es solo negocios», comentó el luchador. «No era algo personal. Él era el único que me había derrotado, así que quería saldar esa cuenta, pero mi objetivo real siempre fue llegar a la final».
Silenciando a los críticos
Esa victoria no solo le dio el pase a la final, sino que también calló a quienes cuestionaban su corazón y resistencia. Ahora, con la mirada puesta en Edwards, algunos dudan de sus habilidades en pie, algo que a Rosta le parece absurdo. «Es hora de que despierten con mi striking», afirmó con seguridad. «Si este tipo cree que solo voy a wrestlear con él, está muy equivocado. Voy a mezclar todo, lo voy a mantener adivinando. Puedo wrestlear, pelear de pie, someterlo… puedo vencerlo en todas las áreas».
Confianza inquebrantable
Rosta no tiene dudas sobre su superioridad. «Soy el mejor del mundo», declaró sin titubear. «Solo un tipo me ha vencido, y acabo de derrotarlo. Todos los demás luchadores aprendieron por las malas, y Edwards aprenderá por las malas también. Cuanta más confianza tenga, mejor será cuando finalmente le quite el corazón».
Enfrentamiento de estilos
El camino de Edwards hacia la final incluyó un nocaut técnico sobre Impa Kasanganay y una decisión unánime sobre Joshua Silveira, compañero de equipo de Rosta. Pero el estadounidense ve debilidades en su rival: «Él ha perdido. Ha peleado en lo más alto, pero ha perdido. Nunca ha llegado a la cima. Siempre se acerca, pero eso es todo lo que será. Nunca será el mejor en esta división. Nunca probará el oro, y definitivamente no lo probará el 21 de agosto».
La espera termina
Con todo dicho y hecho, Rosta solo quiere que llegue el momento de la verdad. «La PFL sabe lo que hace», reflexionó. «Ven a dos luchadores que pueden hablar mierda, uno un poco mejor que el otro. Él no parece querer engancharse mucho conmigo. Yo me estoy divirtiendo, lo estoy provocando. Al final del día, no puedo esperar. No puedo esperar para callarlo a él y a su esquina».



