Jon Jones y su intento de reconciliación con Dana White
Pues mira, la relación entre Jon Jones y Dana White nunca ha sido precisamente un camino de rosas. De hecho, han tenido sus más y sus menos a lo largo de los años, ¿no? La foto que acompaña este artículo, cortesía de Jason Burgos para Sherdog.com, captura perfectamente esa dinámica tensa pero profesional entre ambos.
El bloqueo del peso pesado y la retirada
La cosa es que Jones mantuvo la división de peso pesado de la UFC en un punto muerto durante más de un año, negándose a enfrentar al campeón interino Tom Aspinall. Curiosamente, Dana White se mostró siempre confiado en que la pelea acabaría ocurriendo, incluso asegurándoselo a los fans. Y aquí viene lo bueno: según los rumores, Jones llegó a aceptar el combate por una cantidad considerable de dinero, pero se echó atrás justo antes de que se cerrara el acuerdo. Finalmente, White anunció la retirada de Jones el pasado junio y ascendió a Aspinall a campeón indiscutible.
El giro inesperado y la disculpa
Pero bueno, las cosas en el mundo de las MMA nunca son aburridas. Poco después de que Jones colgara los guantes, el presidente Donald Trump anunció planes para un evento de UFC en la Casa Blanca. Y claro, esto hizo que a Jones se le encendiera la bombilla. De repente, encontró un nuevo propósito y volvió al pool de pruebas antidopaje apenas dos semanas después de anunciar su retirada. Desde entonces, no ha parado de presionar para conseguir un sitio en ese evento tan especial.
La parte más jugosa viene ahora: White reveló recientemente que Jones incluso le envió un mensaje de texto disculpándose por cómo se desarrollaron los eventos, al mismo tiempo que insistía en pelear en la Casa Blanca. Aunque White agradece el gesto, se mantiene firme en su postura. El jefe de la UFC necesita luchadores en los que pueda confiar para esa cartelera, y no parece muy convencido de que «Bones» sea uno de ellos.
La postura de White: firmeza ante todo
«No fue una conversación», contó White a Zach Gelb. «Me escribió un texto diciendo: ‘Escucha, siento cómo se desarrolló todo esto. Quiero pelear en la Casa Blanca. Lo digo en serio’.» Y añadió: «No, no ha cambiado mi perspectiva. Lo aprecio, aprecio que se haya puesto en contacto y hecho eso. Pero necesito personas en las que pueda contar para esta pelea, y sé quiénes son y quiénes no».
Vamos, que por mucho que Jones haya intentado suavizar las cosas, White tiene claras sus prioridades: fiabilidad ante todo. Y la verdad, después de todo lo ocurrido, quién puede culparle.



