El legado de Tom Aspinall
Pues resulta que Tom Aspinall tiene muy claro cómo quiere ser recordado en el mundo de las MMA. El campeón de peso pesado no solo busca defender su título, sino que quiere dejar una huella específica en la historia del deporte.
La visión de su carrera
En una conversación reciente con la UFC, Aspinall fue bastante directo sobre lo que busca: «El legado que quiero dejar es que fui un luchador entretenido con un IQ de pelea realmente alto, que creo que aún no recibo el crédito que merezco por eso, y que pelearía con cualquiera y nunca he rechazado una pelea en mi vida».
Lo curioso es que el apodado «Honey Badger» siente que su inteligencia dentro del octágono no está siendo suficientemente reconocida, a pesar de que sus resultados hablan por sí mismos.
Camino hacia UFC 321
Este sábado en Abu Dhabi, Aspinall pondrá su título de peso pesado en juego frente a Ciryl Gane en el evento principal de UFC 321. Mientras se prepara para esta importante defensa, sus reflexiones sobre su legado revelan a un atleta que piensa más allá de los títulos.
En cuanto al entretenimiento, bueno, ahí no hay duda alguna. El británico ha terminado todas sus 15 victorias profesionales, y solo una de ellas pasó del primer round. Esa estadística por sí sola ya dice mucho sobre su estilo agresivo y efectivo.
El camino recorrido
La trayectoria de Aspinall ha tenido sus altibajos interesantes. Cuando era campeón interino, buscaba una unificación de títulos contra Jon Jones, pero los planes cambiaron cuando Jones se retiró (aunque luego volvió al pool de pruebas antidopaje).
Su única derrota en la UFC llegó por una lesión de rodilla contra Curtis Blaydes, un revés que logró vengar en su última pelea. Eso demuestra esa mentalidad de «nunca rechazar una pelea» de la que tanto habla.
Al final, lo que queda claro es que Aspinall no solo quiere ser campeón, sino ser recordado como un luchador completo: entretenido, inteligente y siempre dispuesto a enfrentar cualquier desafío.



