Billy Elekana: La mentalidad de un luchador implacable
Para Billy Elekana, un combate no termina hasta que el árbitro literalmente te separa de tu oponente derrotado. Esa filosofía quedó más que clara en su reciente aparición en el UFC.
Una victoria controvertida en el UFC
El pasado sábado, Elekana (9-2) le dio la bienvenida a Kevin Christian (9-3) a la Ultimate Fighting Championship en un combate de peso semipesado durante el UFC Fight Night 263. Lo que parecía ser una victoria clara se convirtió en un momento de tensión cuando el californiano derribó a Christian con un derechazo y luego aplicó una llave de estrés por la espalda que generó múltiples golpecitos de rendición.
El problema fue que el árbitro Chris Tognoni no estaba en la posición correcta para ver esas señales de tapout. La pelea solo se detuvo cuando Christian perdió el conocimiento, con su rostro visiblemente hinchado por el daño acumulado.
«Sentí que se rendía, pero no iba a soltar»
Aunque algunos fans sugirieron que Elekana podría no haber sentido los golpecitos, el luchador de 30 años fue completamente transparente al respecto. «Sentí que se rendía,» admitió Elekana abiertamente durante la conferencia de prensa post-combate. «Pero no quería soltar y que luego, de alguna manera, lograra escapar.»
La decisión de mantener la presión, incluso sintiendo las señales de rendición, refleja la mentalidad de un luchador que prefiere asegurar la victoria antes que arriesgarse a un resultado incierto. Elekana defendió su acción como un finalización técnica legítima, argumentando que tenía todo el derecho de apretar hasta que el árbitro interviniera.
Momentum positivo tras debut complicado
Esta victoria marca la segunda consecutiva para Elekana desde que perdió su debut en la promoción contra Bogdan Guskov en enero. En su racha actual, no solo le arrebató a Ibo Aslan su invicto en las tarjetas de puntuación, sino que también logró algo notable: su sumisión técnica sobre Christian fue la primera vez que el alto brasileño fue dejado inconsciente en una pelea profesional.
Parece que Elekana ha encontrado su ritmo en la organización, demostrando que cuando agarra una oportunidad, no la suelta fácilmente.



