Guilherme Pat supera la adversidad para brillar en UFC
Pues imagínate esto: después de cuatro negativas de visa que casi le arruinan la oportunidad de su vida, Guilherme Pat no solo llegó al UFC, sino que lo hizo con una victoria contundente en su debut. La verdad es que su historia tiene todos los ingredientes de una película de superación.
Un camino lleno de obstáculos
La cosa empezó cuando Pat tenía programado pelear contra Anthony Guarascio en el Dana White’s Contender Series el pasado septiembre. Pero ahí vino el golpe: una semana antes del combate, le denegaron la visa por cuarta vez consecutiva. Vamos, que cualquiera se habría desanimado, ¿no?
Sin embargo, su mánager no se rindió. Prácticamente al día siguiente le llamó con una noticia que parecía imposible: «Tranquilo, confía en esto. Tienes una pelea en diciembre en Las Vegas». Pat, lógicamente escéptico después de tantos rechazos, pensó que era una broma. «¿Cómo voy a pelear en diciembre si acaban de denegarme la visa por cuarta vez?», debió preguntarse.
La oportunidad que no podía dejar pasar
Pero su mánager tenía razón en algo crucial: esta vez tenían más tiempo para preparar toda la documentación. Así que, contra todo pronóstico, Pat finalmente pudo viajar a Estados Unidos para enfrentarse a Allen Frye en el UFC Vegas 112.
Y vaya si aprovechó la oportunidad. El brasileño dio una actuación dominante que le valió una victoria por decisión unánime. Lo curioso es que Frye, a pesar de perder, mostró un corazón enorme resistiendo hasta el final.
Sin nervios, solo convicción
Aquí viene lo más interesante de toda la historia. Pat confesó después del combate que no tenía mariposas en el estómago antes de su debut en UFC. ¿Cómo es posible? Pues según él, todas esas negativas de visa terminaron convenciéndolo de que ya pertenecía a la organización.
«Estaba mucho más nervioso en todas mis peleas en Brasil a lo largo de mi carrera que aquí», admitió el luchador. «Todas esas negativas de visa y el hecho de que no pudiera entrar… para mí eso fue la prueba de que solo eran los detalles finales. Significaba que yo ya pertenecía aquí».
En fin, una mentalidad bastante particular. Mientras la mayoría de los deportistas se pondrían nerviosísimos ante su debut en la máxima categoría, Pat llegó con la tranquilidad de quien sabe que está donde debe estar. Después de todo, ya se había ganado el derecho a estar allí superando obstáculos que habrían hecho desistir a cualquiera.



