Joshua Van: Un campeón entre la alegría y la polémica
Pues la verdad es que hay quien piensa que Joshua Van no debería haber celebrado con tanto ímpetu su victoria por el título, teniendo en cuenta cómo se desarrolló la pelea. Y bueno, es comprensible que surjan estas dudas.
La cosa es que Alexandre Pantoja se preparaba para defender su cinturón de peso mosca por quinta vez frente a Van en el UFC 323, en Las Vegas, a principios de este mes. Pero el combate, para decepción de muchos, terminó en menos de medio minuto. Pantoja se dislocó el codo izquierdo al intentar mantener el equilibrio cuando Van procuraba derribarlo. Fue un final abrupto, sin duda.
Van, emocionado, no pudo contener la alegría y celebró su triunfo, convirtiéndose así en el segundo campeón más joven de la historia de la UFC. Sin embargo, el joven luchador (con récord de 16-2) se encontró con cierta crítica en redes sociales por festejar pese a la lesión de Pantoja (30-6).
La explicación de Van y esos sentimientos encontrados
Al responder a los aficionados, Van explica que, vaya, no pudo evitar saborear ese primer instante de haber conseguido el oro de la UFC, independientemente de cómo se dieran las cosas. Pero aquí viene lo interesante: también cuenta que se acercó a Pantoja cuando lo vio aún haciendo muecas de dolor. «Al principio, solo estaba celebrando la victoria y el hecho de conseguir el cinturón, y cuando miré hacia Pantoja, él seguía sufriendo. Me acerqué y le dije: ‘Oye, tío, siento que la pelea haya terminado así'», relató Van a ESPN.
«Pero al mismo tiempo, estaba feliz por cumplir mi sueño. Fueron sentimientos encontrados, la verdad», admitió. Y dejó claro algo importante: el luchador de Myanmar siempre ha mantenido que quiere una revancha con Pantoja. «Sí, quiero repetir el combate con él», afirmó.
¿Y qué pasa con Pantoja?
Por suerte, las noticias respecto a la lesión de Pantoja son alentadoras. El ex campeón ya ha vuelto a entrenar de manera ligera mientras se recupera. Su equipo ha revelado que la lesión no es demasiado preocupante y que debería estar de vuelta en acción pronto. Así que, quién sabe, tal vez esa revancha que Van tanto desea pueda materializarse en un futuro no muy lejano.
En fin, todo esto nos deja una historia con varios matices: la emoción de un sueño cumplido, la polémica de una celebración, la deportividad de un acercamiento y la promesa de un posible reencuentro. La MMA, como la vida misma, a veces viene con sabores agridulces.



