Carlos Prates
parece haber lanzado una llamada de atención a Islam Makhachev con un toque de estilo y mucho humor. Recientemente, el luchador compartió un video donde disfruta de unos panqueques con Nutella mientras luce un Papakha, el tradicional gorro daguestaní. Con un gesto final de cerrar la cremallera de sus labios, Prates dejó claro que el mensaje estaba más que dicho, sin necesidad de palabras.
La historia entre estos dos tiene su miga. Resulta que, durante la semana de pelea, Prates ya había dejado a Makhachev con la boca abierta al atreverse a comer Nutella. Mientras Makhachev se preparaba para enfrentar a Jack Della Maddalena por el título welter en el UFC 322, Prates se medía al ex campeón Leon Edwards en la misma cartelera. Aunque Makhachev subió de peso ligero, no se permitió el lujo de esos panqueques con Nutella que Prates sí disfrutó.
«Hoy vi a este tipo Carlos Prates. Se comió un pastel de Nutella en la hora del almuerzo, durante la semana de pelea. Es algo que yo nunca he hecho», confesó Makhachev en una entrevista con ESPN. La verdad es que, viéndolo así, da que pensar sobre los pequeños placeres que uno se pierde en la alta competición.
Resultados y el panorama welter
Al final, las cosas salieron bien para ambos. Makhachev, con un récord de 28-1, logró destronar a Maddalena por decisión unánime dominante. Por su parte, Prates, que lleva 23-7, se consolidó como un contendiente legítimo al enviar a Edwards al «shadow realm» en el segundo asalto. Vamos, que ambos dejaron su huella.
Pero el panorama en la división welter está que arde. Michael Morales también anunció su llegada al escenario titular con una victoria por nocaut sobre Sean Brady en el UFC 322. Y no nos olvidemos de Ian Garry, el único que ha vencido a Prates en la UFC, quien recientemente derrotó al ex campeón Belal Muhammad para reclamar su estatus de contendiente. Sin embargo, Makhachev ya tiene otros planes: quiere defender su título contra el ex campeón Kamaru Usman, quien consiguió su primera victoria desde 2021 a principios de este año. En fin, la cosa se pone interesante, y con gestos como el de Prates, la rivalidad añade un toque de picante extra.



