Ilia Topuria: Un desafío que trasciende el octágono
Pues resulta que Ilia Topuria no se anda con rodeos. El campeón, conocido por su estilo contundente, ha dejado claro que tras lidiar con Islam Makhachev, no le importaría encarar al mismísimo Khabib Nurmagomedov. Vamos a desglosar esta historia que mezcla rivalidad, respeto y una pizca de provocación.
De plumas a welter: Una escalada de peso y ambiciones
Cuando Topuria reinaba en peso pluma, ya tenía puesta la mira en un combate por el título ligero contra Islam Makhachev. Sin embargo, Makhachev puso condiciones: quería que «El Matador» demostrara primero su valía en esa categoría. Mientras tanto, las cosas tomaron rumbos distintos. Makhachev decidió subir de peso, conquistando el cinturón de welterweight tras vencer a Jack Della Maddalena. Por su parte, Topuria no se quedó atrás y se coronó campeón ligero vacante ante Charles Oliveira.
Ahora, Topuria está tentando a Makhachev con un reto por el título welter, y parece que a este no le desagrada la idea. Lo interesante aquí es la confianza de Topuria: cree firmemente que puede aguantar el tipo en el suelo contra un luchador tan temido en la lucha como Makhachev.
El escenario soñado: Golpes y sumisión frente a Khabib
En una charla con El_doberdan, Topuria detalló su plan ideal. Aunque considera el suelo su fuerte, reconoce que el público a veces prefiere ver otra cosa. «Con Islam quizás es diferente», comenta. Su estrategia sería dominarlo de pie, asestarle unos buenos golpes precisos y, acto seguido, someterlo en la esquina, justo delante de Khabib Nurmagomedov, a quien describe como «creído y arrogante».
«Me encantaría someter [a Makhachev] frente a Khabib», afirmó Topuria. Y remató con una declaración que no deja lugar a dudas: «Y si [Khabib] quiere pasar, con gusto también le pisaré la cabeza». Vaya, parece que las cosas podrían ponerse muy interesantes si estos caminos se cruzan.
En fin, más allá de los títulos, lo que Topuria busca es un enfrentamiento que trascienda el deporte, cargado de simbolismo y una rivalidad que promete fuego en el octágono.



