Anthony Hernández y su orgullo mexicano bajo escrutinio
Pues resulta que Anthony «Fluffy» Hernández, ese luchador de peso medio que viene con una racha de ocho victorias, tuvo que demostrar sus raíces mexicanas ante la UFC de una manera bastante peculiar. En una entrevista con Ariel Helwani, el tipo contó que la promoción casi no lo deja representar a México en sus caminatas al octágono porque… ¡le pidieron papeles! Sí, como lo oyes.
«Ojalá pudiera usar esos shorts con la bandera mexicana y el gallo que diseñé», dijo Hernández con un tono entre resignado y molesto. «La verdad es que ni siquiera sé cómo se consiguen shorts personalizados en la UFC. Lo que sí sé es que casi me los prohiben hasta que no mostré prueba de residencia de México».
Saltando obstáculos para honrar sus raíces
La cosa se puso más intensa cuando el americano de ascendencia mexicana tuvo que buscar hasta los certificados de nacimiento de sus abuelos para demostrar su linaje. «Tuve que mover cielo y tierra en tiempo récord», confesó. «Mi sangre es de allí, mi papá es de allí, la familia de mi mamá también… ese es mi orgullo».
Hernández no se anda con rodeos al hablar de su historia familiar: su padre fue «paseado» a Estados Unidos (como él mismo lo describe) y por el lado materno es segunda generación. «Crecí super mexicano, amigo», remató. «Recuerdo ir de niño a esos campamentos donde se pican verduras, mi tía me cuidaba… todo lo hemos tenido que ganar».
El alivio de no pelear en Australia y el dilema del cannabis
Por otro lado, el luchador se mostró aliviado de que su pelea contra Sean Strickland sea en Houston y no en Australia como se había considerado inicialmente. «Menos mal que Strickland dijo algo, porque así ninguno de los dos se lleva una paliza con los impuestos«, comentó con una sonrisa.
Pero el cambio de locación trae sus propios desafíos, especialmente en lo que respecta a las pruebas de drogas en Texas. «Tengo que dejar de fumar, lo cual apesta», admitió Hernández, aclarando que solo consume marihuana, no cigarrillos. «Prefiero dejar de fumar que que me jodan el dinero«.
Lo curioso es que el límite en Texas (50 nanogramos por mililitro) es mucho más estricto que en Nevada (150 ng/ml), donde tiene su sede la UFC. Aunque Hernández confiesa ser un consumidor habitual, asegura que se abstiene un par de días alrededor de la pelea.
Entrenar y pelear bajo efectos: su rutina normal
«Me tomo comestibles toda la semana, me pongo hasta las nubes«, dijo sin tapujos. «Pero peleo sobrio, ese es el único momento desde el pesaje hasta la pelea».
Lo más sorprendente quizás sea que para él, entrenar y hacer sparring bajo los efectos es algo completamente normal. «Estoy más calmado cuando estoy high», explicó. «No voy a tratar de volarte la cabeza, así que probablemente sea bueno para los demás. Tal vez esté un poco más lento, pero… nunca me he sentido genial en una pelea de todas formas».
Filosofía de vida sin miedo
Al preguntarle sobre los nervios previos a un combate, Hernández soltó una carcajada. «Nah, me importa un bledo eso». Y luego soltó una de esas frases que te hacen parar: «En el peor de los casos, me muero y ya no tengo que trabajar duro más. Podría morirme mañana y estaría feliz con lo que he hecho».
El luchador que planea retirarse a un rancho y desaparecer de la vida pública cerró con una reflexión honesta: «Solo soy bueno para lastimar gente. Es lo mejor que hago. Solo trato de sacarle el máximo y ser una buena persona».
En fin, Anthony «Fluffy» Hernández sigue siendo ese tipo que no pide permiso para ser quien es, ya sea defendiendo su herencia mexicana o su derecho a relajarse a su manera.



