Paulo Filho: El legado de un genio del ground game
Pues resulta que Anderson Silva, en su momento de máximo esplendor, no se consideraba a sí mismo el mejor peso medio del mundo. ¿A quién señalaba entonces? Nada menos que a Paulo Filho, a quien describió como el número uno indiscutible en 2007. Esto nos da una pista de la talla del brasileño, un tipo que, aunque quizás no sea tan conocido para las nuevas generaciones, dejó una huella imborrable en el MMA.
Un estilo que anticipó a los campeones del Cáucaso
Lo curioso es que, al echar un vistazo a su juego, Filho ve reflejos de su propio estilo en los actuales dominadores de la lona. En una reciente charla con Sherdog, el ya retirado luchador señaló las similitudes con figuras como Islam Makhachev y Khamzat Chimaev. «Juego similar», afirmó. Él, formado como judoca y con el jiu-jitsu de Carlson Gracie siempre buscando la sumisión, ve en estos campeones del Cáucaso un arte basado en el sambo –una mezcla de judo y jiu-jitsu– aunque con un ground game que, en su opinión, «no es tan refinado como el nuestro».
Pero su admiración no se detiene ahí. Al hablar del presente, Filho no duda: «[Ilia] Topuria es, sin duda, el mayor luchador de MMA hoy en día«. Destaca su nivel técnico integral, su poder de nocaut y su fuerza física, aunque lamenta los problemas personales que atraviesa el georgiano, deseándole una pronta solución.
Advertencias sobre supercombates riesgosos
Con la cabeza fría de quien ha visto de todo, Filho opina sobre los posibles megacombates que rondan la actualidad. Cree que Makhachev podría vencer a cualquiera en su división, pero le ve un hueso duro de roer en Topuria. «No creo que sea buena idea que baje para enfrentarlo», comenta, señalando la superioridad en pie y el poder de golpe del georgiano como factores decisivos.
Aplica la misma lógica si Chimaev subiera a enfrentar a Alex Pereira. «No le veo bien», afirma. Aunque cree que podría derribar a ‘Poatan’, mantenerlo en el suelo sería otra historia. «Eventualmente se cansaría, y Poatan solo necesita un golpe». Además, detecta una falla técnica en Chimaev: «no sabe tomar el control de la espalda». En su opinión, Pereira tendría un rival más asequible en Chimaev que en un hipotético combate con Jon Jones, a quien describe como «excepcional».
El reconocimiento de una leyenda y el auge en Pride
Volviendo atrás en el tiempo, es revelador el contexto de aquel elogio de Silva. Corría enero de 2007, y ‘The Spider’ acababa de ganar el cinturón de la UFC. Cuando le preguntaron si era el mejor, su respuesta fue inmediata y clara: «En mi opinión, es Paulo Filho».
Por entonces, Filho era una verdadera pesadilla en el canvas. Considerado uno de los cinturones negros más técnicos de Carlson Gracie, tenía un récord impecable de 16-0 y había arrasado en el Grand Prix de Pride Bushido. Aunque una lesión de rodilla le impidió disputar la final, su sumisión a Kazuo Misaki en semifinales lo coronó como el campeón moral del torneo más competitivo de la época. Antonio Rodrigo Nogueira, compañero en Brazilian Top Team, lo recordaba así: «Paulo arriba era una pesadilla, un juego de presión absurdo».
La caída y la lucha contra las adicciones
Lamentablemente, tras conquistar el cinturón de la WEC, la carrera de Filho se vio truncada por un enemigo inesperado: la adicción. No a los analgésicos, como le sucedió a Mark Kerr, sino a un termogénico a base de efedrina llamado Rip Fuel. Este ciclo lo llevó a buscar pastillas para dormir, y las dosis cada vez más altas marcaron el declive de uno de los mayores talentos surgidos de la escuela Carlson Gracie.
Aun así, su legaje perdura. Hoy, planeando una cirugía de cadera, Filho revela que está trabajando en un proyecto junto a Ricardo Arona para «traer de vuelta al público su enciclopedia de conocimiento». Su sueño es claro: continuar el legado de su maestro. «Carlson fue el mayor formador de campeones en la historia de este deporte», afirma, enumerando a una constelación de leyendas que pasaron por sus manos. Y es ese mismo espíritu el que Paulo Filho quiere mantener vivo, ayudando al MMA brasileño desde un nuevo rol.



