Sean O’Malley y su camino hacia el estrellato
Pues mira, si hay algo que define a Sean O’Malley es esa convicción inquebrantable de que lo mejor está por venir. El chico llegó a la UFC con un récord impecable y ese aire de futuro campeón que se nota desde el primer momento. Y la verdad es que no defraudó: acumuló nocauts, ganó el título gallo en 2023 al dejar fuera de combate a Aljamain Sterling, y hasta se tomó la revancha contra Marlon Vera en su primera defensa. Aunque, claro, él todavía no acepta aquella derrota inicial contra Vera como tal… cosas de la mentalidad competitiva.
Pero bueno, el camino no ha sido un lecho de rosas. En sus inicios, la sombra de Conor McGregor era alargada, y cuando éste se fue apagando, ya habían surgido figuras como Alex Pereira o Islam Makhachev, sin olvidar a Jon Jones siempre al acecho. Luego vino la pérdida del título frente a Merab Dvalishvili en 2024 y el fracaso en la revancha, lo que sin duda le restó algo de brillo.
El espectáculo continúa
Lo curioso es que O’Malley lo admite con total naturalidad: «Estuve entre los más grandes, pero nunca en la cima absoluta». Y ahí está la clave. Con un récord de 18-3, ahora se enfrenta a Yadong Song en la coestelar de UFC 324 este sábado en Las Vegas, y para él esto es solo el comienzo de un nuevo ascenso.
«El Suga Show no ha llegado a su punto máximo», asegura con esa mezcla de confianza y ambición que le caracteriza. «Quise ser la superestrella número uno de la UFC, y la verdad es que nunca llegué a serlo. Estuve ahí, entre los dos o tres primeros, pero el número uno se me escapó. Y sigo creyendo que puedo lograrlo. Si venzo a Song, veo el camino para convertirme en ese ‘Suga’ que siempre quise ser antes de que todo termine. La hambre sigue intacta».
En fin, más allá de los títulos y los récords, lo que realmente define a O’Malley es esa persistente búsqueda de la grandeza que parece no conocer límites. Veremos qué nos depara este próximo capítulo.



