Justin Gaethje y el misterio de su cuello
Pues resulta que Justin Gaethje, ese luchador que siempre da espectáculo, llegó a UFC 324 con una marca bastante llamativa en el lado derecho del cuello. La verdad es que dio mucho que hablar, y no es para menos: en el mundo de las MMA, cualquier señal extraña puede hacer saltar las alarmas, sobre todo cuando hay un título interino de peso ligero en juego.
Las especulaciones volaron durante los días previos al combate contra Paddy Pimblett. Algunos incluso mencionaron una posible infección por estafilococo, algo que, de ser cierto, podría haber puesto en riesgo todo el evento. Pero bueno, al final el show siguió adelante, y Gaethje hizo lo que mejor sabe: dejar a Pimblett bastante magullado y llevarse la victoria por decisión unánime.
La explicación de Ali Abdelaziz
Aquí es donde entra Ali Abdelaziz, el manager de Gaethje, para aclarar las cosas de una vez por todas. En una reciente entrevista, reveló que la famosa marca no era más que un vello encarnado. Sí, has leído bien, algo tan común y a la vez tan molesto.
Lo curioso es que, según Abdelaziz, Gaethje tuvo que tomar algunos antibióticos para tratarlo, algo que, como bien saben los atletas, no es lo más recomendable justo antes de una pelea. Pero ojo, el manager fue claro: «Él está bien, sin quejas, sin excusas. Todo el mundo llega golpeado, todo el mundo llega lesionado antes de una pelea. Pero él es el tipo de persona que nunca usaría una excusa». Vamos, que Gaethje no es de los que buscan justificaciones.
La reacción del propio Gaethje
Y hablando de no buscar excusas, el propio Justin Gaethje se mostró bastante molesto cuando un periodista le preguntó por esa marca en el cuello antes del evento. Su respuesta fue directa y contundente: «¿Alguna vez has oído hablar de la HIPAA? ¿Qué te pasa? Significa que no me preguntes por mi cuerpo, y yo no te preguntaré por el tuyo».
En fin, todo quedó en un susto, un vello encarnado y otra demostración más de la mentalidad dura y sin quejas de Gaethje. Al final, lo que importa es que el combate se celebró, fue un espectáculo y él salió con la mano alzada, como suele ser habitual.



