Consejo de Makhachev
Pues resulta que Islam Makhachev no tenía ni idea de que su sincero consejo para el hijo de Daniel Cormier acabaría convirtiéndose en una de esas frases que todo el mundo repite. La verdad es que estas cosas pasan sin que uno se lo espere, ¿no?
Makhachev, con ese récord impresionante de 28-1, le sugirió en su día a Cormier que mandara a su hijo a Dagestán durante ‘dos o tres años y olvídate’ para que mejorara su lucha. Lo dijo con toda la buena intención del mundo, pero el caso es que la frase se hizo viral entre los aficionados al MMA y ahora es el pan nuestro de cada día en los memes. Eso sí, el propio Makhachev ha querido dejar claro recientemente que nunca pretendió que sonara a broma. En serio, iba totalmente en serio.
De dónde salió la idea
La cosa viene de cuando Cormier le comentó que quería que su hijo llegara a ser un luchador de alto nivel. Makhachev, pensando como padre, le dijo que en Estados Unidos quizás no iba a presionarlo lo suficiente. ‘Oye, tú estás en EE.UU. ahora mismo, y no vas a empujar a tu hijo con demasiada fuerza’, le explicó. Pero vino con una alternativa: Dagestán.
Le aseguró que allí, todo el mundo sabría que era el hijo de Cormier y lo cuidarían bien. Buena escuela, buenos entrenadores, el paquete completo. En su cabeza, el razonamiento era claro: ‘Si de verdad quieres que tu hijo sea un buen luchador, mándalo [a Dagestán] dos o tres años’. Y vaya si lo tenía claro, porque afirmó que, al volver, como mínimo sería campeón de Estados Unidos.
No fue un chiste, fue un plan
‘No es que dijera un chiste aquella vez’, insistió Makhachev en una entrevista con MMA Fight Arena. Simplemente estaba dando una solución práctica a lo que Cormier le planteaba. Le pintó el panorama: en Dagestán lo tendrían cubierto, con buena formación y entrenamiento intenso. La idea de fondo era esa inmersión total, alejado de distracciones, para sacar el máximo potencial.
Y aunque no fue por dos o tres años, Cormier sí que hizo algo parecido después. Mandó a 11 chicos de su academia de lucha, junto con dos padres, a Dagestán y Moscú durante un mes. Para que veas, hasta Khabib Nurmagomedov (ese con un 29-0 perfecto) se encargó personalmente de todo el equipo, desde los hoteles hasta la comida y los entrenamientos. Cormier reconoció que la experiencia les vino de maravilla y que aprendieron un montón.
Así que ya ves, lo que empezó como un consejo sincero entre colegas acabó siendo todo un fenómeno. A veces, las mejores ideas son las más directas.



