Ramiz Brahimaj: Un Luchador en Busca de la Grandeza
Bueno, pues si hay algo que define a Ramiz Brahimaj en este momento, es esa sensación de que su momento ha llegado. Y no lo dice por decir: el tipo viene de terminar sus últimos tres combates en la UFC, lo que le da un impulso tremendo de cara a su próximo desafío.
Un Cambio de Aire en Chicago
Lo interesante es que Brahimaj no se ha quedado quieto. Recientemente tomó la decisión de cambiar de campamento y ahora entrena en Valle Flow Striking, en Chicago. Imagínate, enfrentándose a esos inviernos brutales de la ciudad con una sola idea en la cabeza: prepararse para lo que viene. Y vaya si viene algo grande.
El 21 de febrero, en el evento UFC Houston, se medirá a Punahele Soriano, otro welterweight que también anda con buen pie, pues suma tres victorias seguidas. Es un choque entre dos tipos que vienen con racha, y eso siempre promete.
Respeto, Pero Convicción
Lo que más llama la atención al escuchar a Ramiz es el equilibrio entre el respeto y la seguridad. «Tengo mucha admiración por Puna», reconoce, pero añade: «Entiendo que es solo negocio cuando entre en ese Octágono».
Y es ahí donde suelta la frase que lo define: «Tengo que mostrar, tengo que exhibir todo mi arsenal y la grandeza que hay dentro de mí». No habla de ganar por ganar; habla de algo más profundo, de una grandeza interior que, según él, lo va a impulsar a nuevas alturas. «Lo siento, lo creo; sé que está ahí», afirma con una convicción que contagia.
Para él, el 21 de febrero no es solo otra fecha en el calendario. Es, en sus propias palabras, «mi rendezvous con el destino». Y vaya manera de decirlo.
«Esta Es Mi Hora»
Con un récord de 13-5, Brahimaj tuvo un inicio irregular en la UFC, alternando victorias y derrotas. Pero ahora, con esa racha de tres finalizaciones, algo ha cambiado. «Esta es mi hora», repite. «Llámame iluso, llámame como quieras, pero esta es mi hora».
Se proyecta hacia el combate con una claridad pasmosa: «Esto va a ser una victoria inconmensurable, hermosa, dominante. Lo siento en mi núcleo». No es arrogancia; es la certeza de alguien que ha trabajado duro y cree que el fruto está a punto de caer.
Su objetivo va más allá de sumar una victoria más. Quiere, como él dice, «seguir escalando esa escalera, seguir mostrándole al mundo quién es Ramiz Brahimaj y qué lo hace grande».
En fin, estamos ante un luchador que no solo busca ganar, sino dejar una marca. Y todo apunta a que UFC Houston será el escenario perfecto para intentarlo.



