El regreso de Ronda Rousey y las pruebas médicas obligatorias
Bueno, pues parece que el mundo del MMA está a punto de vivir un momento histórico. Después de años alejada de la competición, Ronda Rousey está preparando su regreso al octágono, y esta vez lo hará frente a otra leyenda: Gina Carano. La noticia ha generado una mezcla de emoción y preocupación, especialmente después de que la propia Rousey revelara hace un par de años algo que había mantenido en secreto durante mucho tiempo: su historial de conmociones cerebrales.
Un secreto guardado durante años
Lo cierto es que la historia de Rousey con las lesiones en la cabeza es más larga de lo que muchos imaginaban. En una sesión de Instagram Live para promocionar su libro «Our Fight», la ex campeona de la UFC se sinceró. Confesó que había sufrido múltiples conmociones incluso antes de comenzar su carrera en las artes marciales mixtas, durante sus días como judoca olímpica. «Esa es básicamente la razón por la que tuve que retirarme», admitió.
Lo más llamativo fue su explicación de por qué mantuvo todo en secreto. Según ella, hablar abiertamente de sus lesiones habría sido como «poner un objetivo en su cabeza». Temía que, si las comisiones atléticas conocían su historial, podrían impedirle competir. Esta misma cautela la mantuvo durante su breve paso por la WWE, una organización que, como bien señaló, tiene «una historia complicada» con las conmociones de sus luchadores.
Un combate que nadie vio venir
Con esas revelaciones sobre la mesa, la mayoría dábamos por hecho que el capítulo de Rousey en el MMA había terminado para siempre. Pero, ¡sorpresa! La promoción Most Valuable Promotions acaba de anunciar un combate de cinco asaltos entre Rousey y Gina Carano para el 16 de mayo en Los Ángeles. Será el primer evento de MMA que transmita Netflix, así que, sin duda, todos los ojos estarán puestos en él.
Aquí es donde surgen las preguntas importantes. Rousey tiene 39 años y lleva fuera de la competición desde 2016. Carano, por su parte, tiene 43 y no pelea profesionalmente desde 2009. Entonces, ¿están realmente en condiciones de enfrentarse?
Precauciones necesarias: pruebas neurológicas al detalle
Pues parece que las autoridades no se están tomando el asunto a la ligera. Andy Foster, director ejecutivo de la Comisión Atlética del Estado de California (CSAC), ha sido claro en una entrevista con ESPN. Ambos atletas tendrán que someterse a pruebas médicas exhaustivas antes de que se dé luz verde al combate.
«Vamos a someter a [Rousey] a pruebas neurológicas y de conmoción para asegurarnos de que está bien», declaró Foster. «Nuestros médicos la examinarán. Ambas luchadoras tendrán que hacerse muchos exámenes médicos».
La buena noticia es que la CSAC no tiene intención de cancelar el combate de buenas a primeras. Simplemente quieren asegurarse de que ambas mujeres estén en plena forma y reciban el visto bueno médico completo antes del 16 de mayo. «Mientras estas mujeres aprueben sus exámenes médicos y pasen todas sus pruebas neurológicas… no hay nada de malo en este combate», concluyó Foster.
En fin, todo parece indicar que el regreso de Rousey será un evento monumental, pero uno que no pasará por alto la salud y seguridad de las atletas. Habrá que esperar a mayo para ver cómo se desarrolla este capítulo inesperado en la carrera de dos pioneras del deporte.



