Disparidad salarial en UFC y Zuffa Boxing
Pues resulta que Eddie Hearn, el conocido promotor de boxeo, ha soltado una bomba que está haciendo ruido en el mundo de las artes marciales mixtas. Según él, los luchadores de la UFC van a sentirse «enfermos como perros» cuando vean los sueldos que está ofreciendo Zuffa Boxing, la nueva aventura pugilística del grupo TKO, que también es dueño de la UFC y la WWE.
Lo curioso es que, mientras la UFC lleva años recibiendo palos por lo que muchos consideran pagas injustas a sus peleadores, Zuffa Boxing parece estar tomando otro camino. La prueba está en Conor Benn, la estrella que Hearn mismo crió en Matchroom, que acaba de cambiar de aires para firmar con Zuffa. ¿La cifra? Un acuerdo de 15 millones de dólares por un solo combate. Para que te hagas una idea, eso es más que la bolsa más alta jamás pagada en toda la historia de la UFC.
La frustración creciente entre los luchadores
Hearn no se anda con rodeos. Cree que los peleadores de la UFC van a mirar esos números y pensar: «Me están estafando descaradamente». Su argumento es potente: muchos de estos luchadores generan más ingresos para su empresa que los boxeadores de Zuffa, pero ven cómo su paga es apenas una décima parte. «No hay lealtad en este juego», sentencia el promotor.
Para ilustrar su punto, Hearn saca a colación el caso de Tom Aspinall, el campeón de peso pesado. Su primera defensa del título contra Ciryl Gane en el UFC 320 del pasado octubre terminó en un ‘no contest’ después de que Gane le metiera los dedos en ambos ojos en el primer asalto. Aspinall, con la visión comprometida, decidió no continuar. La respuesta de Dana White, presidente de la UFC, fue… bueno, poco empática. Primero dijo que Aspinall no parecía querer estar allí con Gane. Luego, cuando el campeón se operó ambos ojos, White sugirió que eran más bien inyecciones. Vamos, que básicamente lo tachó de mentiroso y cobarde ante todos.
Un negocio despiadado, de arriba abajo
La cosa no se queda en las estrellas. Hearn señala que el contraste es aún más brutal para los luchadores que están empezando. Un recién llegado a la UFC puede ganar tan solo 12.000 dólares por presentarse y otros 12.000 si gana. Compara eso con los 15 millones de Benn por una sola pelea, y la foto se pone bastante fea.
En fin, el mensaje de Hearn es claro: este es un negocio despiadado. Mientras Zuffa Boxing reparte cheques millonarios, muchos de los gladiadores de la UFC, que arriesgan su salud cada fin de semana, se preguntan cuándo les tocará a ellos ver una parte justa del pastel que ayudan a hornear. La pregunta que flota en el aire es: ¿cuánto tiempo podrá la UFC mantener este modelo si sus propios luchadores se sienten sistemáticamente infravalorados?



