Polémica arbitral en RAF 6
Arman Tsarukyan no se mordió la lengua tras su participación en RAF 6 el pasado fin de semana. El luchador armenio salió victorioso frente a Georgia Poullas en la coestelar del evento, pero su triunfo quedó empañado por lo que calificó como una pésima labor arbitral durante toda la velada.
Tsarukyan no solo tuvo que lidiar con lo que describió como tácticas sucias por parte de Poullas -quien según él intentó «hacerle daño en los ojos y romperle los dedos» en múltiples ocasiones-, sino que además vio cómo el árbitro se limitaba a penalizar a su rival con puntos sin llegar a descalificarlo. «Se lo mostré al árbitro, pero no hizo lo que debía», comentó el luchador durante su aparición en «The Ariel Helwani Show».
Críticas a los jueces y al sistema
Pero la frustración de Tsarukyan no se limitó a su propio combate. El luchador, conocido como «Ahalkalakets», fue especialmente crítico con la labor de los jueces durante todo el evento, señalando que «hicieron un trabajo terrible». Su mayor queja se centró en el combate entre Mahamedkhabib «Kadik» Kadzimahamedau y Evan Wick, donde según Tsarukyan «los puntos aparecían de la nada» a favor del estadounidense, quien terminó ganando por tech fall (13-2).
«Tienen que arreglar eso», sentenció el luchador armenio, dejando claro que su descontento iba más allá de su interés personal y apuntaba a problemas sistémicos en la organización.
Un desafío inusual: la revancha en la calle
Mientras RAF intenta organizar una revancha oficial entre Tsarukyan y Poullas, el luchador de la UFC tiene otras ideas bastante más… digamos, informales. Tsarukyan declaró abiertamente que no está interesado en otra pelea de wrestling con Poullas, y en su lugar lanzó un desafío peculiar: «Si quieren hacer una revancha, tenemos que pelear en la calle».
El armenio incluso especificó posibles escenarios: «Puede venir a Newport, podemos pelear en la arena de la playa». Pero Tsarukyan cree que Poullas nunca aceptaría tal propuesta, pues según él «sabe que necesito solo un segundo para noquearlo».
Esta postura radical de Tsarukyan refleja no solo su confianza en sus habilidades de pelea callejera, sino también su frustración con las limitaciones y lo que percibe como injusticias dentro del marco reglamentado del wrestling organizado.



