Khamzat Chimaev: El amigo peligroso que quería volar para defender a Tsarukyan
Resulta que Khamzat Chimaev estaba dispuesto a volar de inmediato para respaldar a su amigo Arman Tsarukyan después del famoso altercado en RAF 6. La verdad es que esta historia revela mucho sobre la lealtad entre estos dos luchadores, y también sobre por qué quizás sea mejor mantenerlos separados en situaciones tensas.
Una amistad forjada en el entrenamiento
Chimaev y Tsarukyan llevan años siendo compañeros de entrenamiento y buenos amigos. Así que cuando Tsarukyan se enfrentó a Georgio Poullas en un combate de lucha el fin de semana pasado, no es de extrañar que Chimaev estuviera siguiendo el evento. La cosa se puso fea cuando Tsarukyan, tras ganar por puntos, terminó golpeando a Poullas, lo que desató un caos total en la lona. Mientras el estadio estallaba, las cámaras captaron a Chimaev, viendo todo desde la televisión, con una sonrisa tranquila y casi cómplice.
La llamada inmediata y la oferta que asusta
Lo que pasó después es lo más revelador. Tsarukyan contó que Chimaev lo llamó al instante y, sin pensarlo dos veces, le ofreció: «Hermano, ¿debería volar hasta allí?» Estamos hablando de Tempe, Arizona. Tsarukyan, con más calma, le respondió: «No vengas, hermano, tranquilízate». Pero Chimaev insistió, un poco molesto: «¿Por qué no me invitaste? Siempre que hay pelea, no me invitas. Yo tengo que estar allí».
La reacción de Tsarukyan fue clara y contundente: «No, no, no, hermano». Y es que, en sus propias palabras, Khamzat no debería estar allí. «Él y yo no deberíamos estar juntos en peleas», admitió. La razón es simple: Tsarukyan reconoce que Chimaev es «el más loco de los dos».
El respeto (y el miedo) que inspira «Borz»
Tsarukyan, apodado «Ahalkalakets», dio una explicación fascinante de por qué casi nunca vemos a Chimaev metido en peleas callejeras: la gente le tiene miedo. Y no es cualquier miedo; hablamos del campeón de peso medio de la UFC. «Todo el mundo le tiene miedo», afirmó Tsarukyan, añadiendo con honestidad: «Yo tampoco pelearía contra él».
En fin, esta anécdota nos deja con una imagen poderosa de la dinámica entre estos dos atletas: una amistad genuina, una lealtad feroz, pero también el reconocimiento claro de que algunas fuerzas es mejor no juntarlas. Como bien resume el sentimiento general: es mejor mantener a estos dos apartados cuando las cosas se calientan.



