UFC en la Casa Blanca: un evento histórico en riesgo
Pues resulta que el UFC en la Casa Blanca, un evento que prometía ser histórico, podría perder su estatus oficial por algo tan simple como un permiso de $100. Sí, has leído bien: cien dólares podrían arruinar toda la planificación de este combate especial.
La UFC tenía todo preparado para organizar un evento único en la Casa Blanca el 14 de junio, coincidiendo con el cumpleaños del expresidente Donald Trump. Lo habían bautizado como «Freedom Fights 250» como tributo al 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos. Suena épico, ¿verdad?
El problema del permiso que nadie vio venir
Pero aquí viene el problema: resulta que la UFC necesita un permiso de $100 para que el evento sea oficialmente sancionado. Y según Andrew Huff, presidente de la Comisión de Deportes de Combate del Distrito de Columbia, los organizadores de la UFC se han negado a obtenerlo porque argumentan que el evento se realiza en «terreno federal».
Lo cierto es que, sin ese permiso, los combates no serían sancionados oficialmente. Es decir, no contarían en los récords profesionales de los luchadores. Imagínate entrenar meses para un combate histórico que luego no aparece en tu historial profesional.
Un precedente peligroso para el deporte
«No sabemos nada», declaró Huff al Washington Post. Y añadió algo que tiene mucho sentido: «Todos los promotores en el Distrito de Columbia deben cumplir con los mismos estándares, ya sea un pequeño espectáculo de lucha o un evento importante».
Su preocupación principal es el precedente peligroso que esto podría establecer. «¿Qué pasa cuando alguien organice un combate de boxeo en el Parque Malcolm X? ¿Tampoco necesitarán involucrarnos?»
Por otro lado, la comisión también exige que luchadores, managers y promotores obtengan licencias ocupacionales para participar. Además, los combatientes deben presentar sus historiales médicos y someterse a exámenes con médicos asignados por la comisión.
Aunque la UFC tiene su propio equipo médico, Huff cree que podrían no ser completamente imparciales. En fin, todo un lío administrativo que amenaza con opacar lo que debería ser una celebración histórica del deporte de combate.



