La resiliencia de Austin Vanderford
Pues resulta que Austin Vanderford se llevó algo más que una derrota en su segunda aparición en el Octágono. El ex retador al título de Bellator no solo cayó ante Ramiz Brahimaj por sumisión en el segundo round, sino que además se llevó un recuerdo bastante visible en forma de un corte profundo sobre el ojo izquierdo.
El combate que dejó huella
La verdad es que fue una patada en la cabeza la que causó el daño más duradero, aunque al final fuera la guillotina de Brahimaj la que terminó el combate en el minuto 2:24 del segundo asalto. Después de la pelea, Vanderford no se guardó nada y compartió en sus redes sociales la foto del tremendo corte, mostrando las cicatrices del oficio sin tapujos.
Actitud positiva frente a la adversidad
Lo que más llama la atención es cómo el luchador de 35 años tomó la derrota. En lugar de lamentarse, publicó en Instagram: «¡Así es el juego de la lucha! Amor para todos mis seguidores Y detractores». Vamos, que le echó valor y hasta felicitó a su oponente, diciendo que saldrá de esta experiencia como un mejor hombre y competidor.
Por cierto, muchos lo conocen por ser el marido de la ex luchadora de UFC Paige VanZant, pero Vanderford ya había demostrado su valía en su debut en la promoción, donde venció a Nikolay Veretennikov por TKO en el segundo round. Así que, aunque esta vez no le salió bien, está claro que tiene madera para volver con más fuerza.



