Sean O’Malley sobre la UFC
Pues resulta que Sean O’Malley tiene una opinión bastante clara sobre algo que a veces pasa en el mundo de las MMA: cuando los luchadores se quejan públicamente de la UFC. En una charla reciente con Demetrious Johnson en su podcast, «Suga» dejó caer algunas verdades que dan qué pensar.
El polémico combate por el título
La conversación surgió a raíz de la próxima pelea por el título pluma en UFC 325. Diego Lopes tendrá su revancha contra Alexander Volkanovski el 31 de enero en Sydney, y la verdad es que la elección no ha sentado nada bien a muchos aficionados. Y es que hay luchadores como Movsar Evloev o Lerone Murphy que, según los fans, se merecían más esa oportunidad.
Lo curioso es que Johnson también piensa que Murphy debería haber tenido el combate titular antes que Lopes. Pero O’Malley lo ve de otra manera: la UFC es un negocio, y al final del día, toman decisiones pensando en los números. Si Lopes atrae más público, pues tiene sentido desde ese punto de vista.
La dura realidad del negocio
Aquí viene la parte interesante. O’Malley cree que hablar mal de la UFC después de que te denieguen una oportunidad por el título no es buena idea para nadie. Y pone un ejemplo claro: Muhammad Mokaev, aquel prospecto invicto del peso mosca que fue liberado después de tener problemas con la organización.
«Creo que es un negocio al final del día,» dijo O’Malley. «Si estás en la UFC, si trabajas para la UFC, hablar mal de la UFC nunca te va a beneficiar. Por eso Mokaev no está en la UFC ahora mismo.»
Su consejo para alguien como Murphy es bastante directo: mejor preguntarse «¿qué sigue? ¿a quién más tengo que vencer para conseguir mi oportunidad por el título?» Porque, como bien dice O’Malley, la UFC no necesita a ninguno de nosotros.
La perspectiva de Lerone Murphy
Por su parte, Murphy (que mantiene un récord perfecto de 17-0) admitió que «perdió el amor» por las MMA por un tiempo después de que le dieran la revancha a Lopes. «The Iceman» había elegido las MMA sobre el boxeo pensando que podría evitar la política y simplemente seguir ganando para pelear por el título.
Pero bueno, el inglés invicto parece haberlo asimilado. Entiende que la UFC es un negocio y ahora mira hacia adelante, con la esperanza de cumplir sus sueños de campeonato en un futuro cercano.
En fin, la moraleja parece clara: en este deporte, como en muchos otros, la diplomacia a veces vale más que la queja. Y seguir luchando hasta que tu oportunidad sea innegable parece ser el camino más sensato.



