Luchadores aburridos en la UFC
Pues resulta que Tim Welch, el entrenador de Sean O’Malley, anda comentando algo que muchos ya sospechábamos: parece que la UFC no quiere luchadores aburridos. Y cuando digo aburridos, me refiero a esos grapplers que se pasan el combate entero intentando controlar al rival sin buscar el final. Vamos, lo que algunos llaman «lay and pray».
Lo cierto es que esto no es ningún secreto. Dana White incluso apoyó la polémica victoria por decisión dividida de Alexander Volkov sobre Jailton Almeida, a pesar de que Almeida tuvo a Volkov controlado en el suelo más de 10 minutos. Y por si fuera poco, el invicto peso mosca Muhammad Mokaev asegura que no le renovaron el contrato con la UFC precisamente por su estilo tan centrado en la lucha cuerpo a cuerpo.
Rumores y realidades
Welch dice haber escuchado rumores de que la UFC quiere alejarse de esos luchadores que solo intentan «clavar y rezar». Y la verdad es que lo entiende perfectamente. Él mismo cree que el deporte necesita ser entretenido para los aficionados, así que la decisión le parece bastante inteligente.
Pero aquí viene lo interesante: Welch promete que su luchador, Ezra Elliott (que por cierto mantiene un récord impecable de 6-0), no es de ese tipo. Aunque Elliott es principalmente un wrestler, ha terminado todas sus victorias: cinco por sumisión y una por KO. Ya está causando sensación en el circuito regional, y Welch tiene la esperanza de que este prospecto invicto del peso pluma llegue pronto a la UFC.
En palabras del entrenador
«Corre el rumor de que la UFC intenta alejarse de la gente que solo clava a los rivales, que solo intenta aguantar el tiempo – esos grapplers que te van a clavar en media guardia durante todo el combate», comentó Welch a Home of Fight. «Creo que intentan alejarse de eso, lo cual es inteligente. Probablemente deberían hacerlo. Quiero decir, es un deporte que la gente quiere ver. Pero Ezra Elliott no hace eso. Él estrangula a todo el mundo… Así que realmente espero que tenga su oportunidad pronto.»
En fin, parece que el mensaje está claro: en la UFC moderna, el espectáculo importa tanto como la victoria.



