Arman Tsarukyan y su doble vida deportiva
Pues resulta que Arman Tsarukyan no se toma sus combates de lucha libre con la misma seriedad que sus peleas en la UFC. Es curioso, ¿verdad? Mientras que en el octágono pone todo su empeño, en el tatami adopta una actitud mucho más relajada.
El enfoque de «Ahalkalakets» en la lucha libre
Cuando Tsarukyan no está compitiendo en la UFC, se mantiene bastante activo en torneos de lucha libre. Sin embargo, el propio luchador ha revelado algo interesante: trata estas participaciones como sesiones de entrenamiento. Y es que hay varias razones detrás de este enfoque.
Para empezar, no tiene que pasar por el agotador proceso de corte de peso. Además, el resultado final no le quita el sueño. «Si pierdo, bueno, pierdo, no me importa, no es mi deporte», comentó Tsarukyan en «The Ariel Helwani Show». «Si pierdo en lucha libre estilo libre, está bien».
La dedicación total en la UFC
En cambio, cuando se trata de la UFC, la cosa cambia por completo. Aquí su carrera está en juego, y cada combate viene acompañado de un entrenamiento exhaustivo y compromisos mediáticos que requieren toda su atención.
«En la UFC me concentro completamente durante dos meses, y pienso en la pelea todo el día», explicó Tsarukyan. «Porque ese es el deporte por el que vivo y mi objetivo es ser campeón de la UFC… Para mí es más fácil luchar, pero las MMA son difíciles».
El camino reciente de Tsarukyan
La relación de Tsarukyan con la UFC ha tenido sus altibajos. El año pasado decepcionó a la organización al retirarse de un desafío programado por el título ligero contra Islam Makhachev. Como consecuencia, se le ha privado de otra oportunidad por el campeonato.
Mientras tanto, en el mundo de la lucha libre, Tsarukyan ha logrado victorias sobre Mehdi Baydulaev y Lance Palmer, además de un empate contra Sharabutdin Magomedov. Y no podemos olvidar su impresionante victoria por sumisión sobre Dan Hooker en el UFC Qatar el pasado noviembre.
En fin, parece que Tsarukyan ha encontrado un equilibrio interesante entre sus dos pasiones deportivas, aunque claramente reserva su máxima intensidad para el octágono donde sueña con alcanzar la cima.



