La humildad de Islam Makhachev tras su única derrota en MMA
Pues resulta que Islam Makhachev, ese luchador que hoy domina la UFC, tiene una historia bastante reveladora sobre su única derrota en artes marciales mixtas. Y lo cierto es que no se trata de una simple anécdota, sino de un momento que, según él mismo cuenta, cambió por completo su carrera.
La cosa empezó en 2015, cuando Makhachev debutó en la UFC con todas las de la ley. Veníamos de verlo como ese prospecto invicto del campamento de Khabib Nurmagomedov, y bueno, cumplió con las expectativas al someter a Leo Kuntz en su primer combate. Pero entonces llegó su segundo desafío contra Adriano Martins, y ahí las cosas se torcieron.
El golpe que lo cambió todo
Menos de dos minutos duró el combate. Un derechazo limpio de Martins lo mandó a la lona, y ahí tienes a Makhachev, arrodillado en el canvas, rezando mientras le alzaban la mano al rival. Vamos, que fue un golpe duro, literal y figuradamente.
Lo interesante es cómo lo procesó. Makhachev dice que, igual que atribuye sus victorias a Dios, también tomó esa derrota como una lección divina. En aquel entonces, entrenaba en la American Kickboxing Academy junto a cuatro campeones de la UFC, y la verdad es que se sentía casi invencible. «Nadie puede pararme», pensaba.
La lección que necesitaba
«En aquel momento, quizás me equivoqué», confesó Makhachev a Arena Fight TV. «Sentía que podía pelear con cualquiera, que nadie me iba a parar. Tal vez Dios me mostró: ‘No eres el mejor, solo eres un principiante’.»
La estrategia, o más bien la falta de ella, fue parte del problema. Makhachev admitió que solo pensaba en presionar a Martins, creyendo que si él se cansaba, su rival mayor se cansaría más. «No tenía un plan para el combate, solo quería empujarlo y cansarlo. Y en MMA, un solo golpe puede cambiarlo todo», reconoció.
Lo bueno es que de esa derrota salió un luchador completamente diferente. «Me volví más inteligente», asegura. «¿Quién sabe? Quizás si no hubiera perdido en ese momento, nunca me habría convertido en campeón de la UFC.»
El camino hacia la grandeza
La historia tiene más matices. Resulta que había cierto desacuerdo en su esquina antes del combate contra Martins. Abdulmanap Nurmagomedov, padre de Khabib y su entrenador inicial, no estaba de acuerdo con que Makhachev quisiera mostrar su striking contra Martins, pero Javier Mendez sí lo apoyaba.
Abdulmanap luego admitió que esa derrota fue su mayor arrepentimiento, pero juró que su luchador favorito algún día sería campeón de la UFC. Y vaya si cumplió: Makhachev no solo se convirtió en campeón de peso ligero y defendió su título cuatro veces, sino que el año pasado subió de categoría y se coronó campeón de peso wélter.
Así que ahí lo tienes: de una derrota humillante a convertirse en uno de los luchadores más dominantes de la actualidad. Una lección de humildad que, al final, resultó ser el mejor entrenamiento posible.



