Ronda Rousey vs Gina Carano: El regreso que nadie esperaba
Pues resulta que, más de una década después de que Ronda Rousey convenciera a Dana White para que las mujeres pelearan en el UFC, hay un combate que ni siquiera ella pudo lograr dentro de la organización. Estamos hablando, claro está, del esperado duelo contra Gina Carano, que por fin verá la luz… pero no donde todos pensábamos.
La cosa es que, mientras el UFC pasaba de largo, Most Valuable Promotions anunció este martes que Rousey y Carano se enfrentarán en un combate de peso pluma el 16 de mayo en el Intuit Dome de Los Ángeles. Lo mejor: se transmitirá por Netflix. Y según la propia Rousey, esto viene cocinándose desde hace tiempo.
De la preocupación a la oportunidad
«Estaba embarazada de nueve meses y vi una entrevista de Gina Carano», contó Rousey a ESPN. «No tenía buen aspecto, había ganado mucho peso de forma poco saludable, y mi primer pensamiento fue: ‘Dios mío, ¿qué puedo hacer para ayudarla?'»
Lo curioso es que Rousey reconoce que Carano es «la única mujer en el MMA que no me debe absolutamente nada, y a quien yo le debo muchísimo». Así que cuando vio a Gina en esa situación, recordó su propia experiencia: «Cuando yo estaba deprimida y me había rendido ante el mundo, lo que necesitaba era un objetivo que reavivara mi pasión. Siempre dije que Gina era la única persona por la que volvería a pelear. Pensé: ‘Ella necesita esto. Necesita este combate’. Y cuanto más lo pensaba, más me convencía: ‘Yo también lo necesito’.»
El UFC dijo que no
Lo irónico es que, en 2014, cuando Rousey estaba en su mejor momento, Dana White confirmó que había conversaciones para traer a Carano al UFC y organizar un combate estelar entre ambas. Pero más de diez años después, parece que el interés había desaparecido.
«Me puse en contacto con Dana y le pregunté si le interesaba», admitió Rousey. «No funcionó exactamente con el UFC, pero eso nos llevó hasta aquí».
La ex campeona de peso gallo reveló que este proyecto lleva en marcha desde que estaba embarazada, hace más de un año: «Nos costó mucho llegar hasta aquí… Tuvimos que luchar para pelear la una contra la otra. Hubo muchos obstáculos por el camino. Incluso le dije: ‘Si tengo que salir ahí y entrenarte yo misma para que me enfrentes, lo haré’. Tuvimos que trabajar juntas para superar cada obstáculo».
Un regreso con otra mentalidad
Rousey no pelea desde que se alejó del UFC tras perder contra Amanda Nunes en 2016. En los últimos meses, había generado rumores de regreso con videos de entrenamiento, diciendo que estaba «encontrando de nuevo mi amor» por las MMA. Pero reconoce que su enfoque ahora es diferente.
«La recuperación es mucho más importante», explica. «Puede que no tenga tanto colágeno o cartílago como antes, pero tengo más conocimiento que nunca. Siento que siempre me diferenciaron mi técnica y mi astucia. Por eso, cuando agarro a alguien, nunca se vuelve a levantar. Nunca he sido mejor en ese sentido».
Ahora, en lugar de hacer múltiples entrenamientos al día, hace «un entrenamiento maratónico» y dedica el resto del día a recuperarse: «Es muy difícil calentar dos veces al día cuando has tenido tantas carreras atléticas como yo».
La presión, su aliada
En cuanto a recuperar la mentalidad para volver a las MMA, Rousey dice que no le resulta tan difícil gracias a su experiencia en situaciones de alta presión: «He estado en dos Juegos Olímpicos. Nada se compara con esa presión. Entrenar toda tu vida para un solo día… Todo lo demás palidece en comparación».
Y tiene una reflexión interesante sobre lo que realmente da miedo en un combate: «Es gracioso, la gente que nunca ha peleado dice: ‘Debe ser terrible que te golpeen en la cara’. Pero cuando estás peleando, no es que tengas una opinión al respecto. Es solo una observación que haces en ese momento. Eso no es lo que da miedo. La presión de la situación, el resultado, es lo que realmente te da ansiedad, no el dolor físico que pueda salir de ello».
Así que ahí lo tenemos: un combate que parecía imposible, que el UFC rechazó, pero que Netflix hará realidad. Rousey y Carano, por fin, se verán las caras.



