Vinicius Oliveira llama a Aljamain Sterling al peso pluma
Bueno, pues parece que Vinicius Oliveira está buscando nuevos aires en su carrera. Tras su reciente derrota ante Mario Bautista, el brasileño ha decidido que su tiempo en el peso gallo ha llegado a su fin, y ahora está poniendo la mira en un rival de alto calibre: Aljamain Sterling, el excampeón de peso gallo de la UFC.
Un llamado directo y con argumentos
Oliveira, conocido como «LokDog», no se ha andado con rodeos. A través de X, lanzó un reto público a Sterling, enumerando las razones de su propuesta: nueva categoría, oponentes comunes, más peleas al año y, por supuesto, la posibilidad de llegar al cinturón más rápido. Incluso soltó la bomba de que Sterling tendría «pesadillas» con él y que ya le habría advertido a su amigo Merab Dvalishvili. «Si él lo quiere, yo lo quiero», sentenció.
La respuesta de «Funkmaster» fue, cuanto menos, escéptica. Con un simple «Lol bruuh… cmon man. Don’t do that», pareció restarle importancia al desafío. Pero Oliveira insistió, mostrando respeto pero manteniendo la firmeza: «Quiero nuevos desafíos. Todavía eres un campeón, hablaste bien de mí, lo admiro, pero eres el único buen tipo en la clase de 66 kg que conozco, así que eso es lo que quiero».
El contexto de ambos luchadores
Para entender la jugada, hay que ver de dónde vienen ambos. Oliveira (23-4) llegaba a su pelea con Bautista con un récord impecable de 4-0 en la UFC, pero aquella noche se vio claramente superado y cayó por sumisión en el segundo asalto. Ese resultado parece haber sido la gota que colmó el vaso para su etapa en 61 kg.
Por su parte, Sterling (25-5) se mudó al peso pluma en 2024. Allí ha logrado victorias contra Calvin Kattar y Brian Ortega, aunque tiene una derrota intercalada contra Movsar Evloev. Vamos, que se está adaptando a la nueva división, pero sigue siendo un nombre enorme. La mención de Oliveira sobre que «algunos dentro de la directiva de la UFC no quieren a Sterling» añade un condimento extra a este posible choque.
En fin, lo cierto es que tenemos sobre la mesa una propuesta de pelea con todos los ingredientes: un luchador que busca reinventarse, otro que se establece en una nueva categoría, y una dosis de drama que nunca viene mal. Habrá que ver si Sterling decide aceptar el guante o si esto se queda en un simple intercambio de tweets.



