La polémica motivación de Sean Strickland
El sábado pasado, Sean Strickland volvió a demostrar que no tiene pelos en la lengua. En la pelea estelar de UFC Houston contra Anthony «Fluffy» Hernández, el excéntrico peleador encontró una fuente de motivación bastante particular: su ira hacia Jim West, el entrenador de su oponente.
A diferencia de otros rivales, Strickland confesó que no podía odiar a Hernández, a quien describió como «un tipo íntegro». Así que, ¿dónde canalizó toda esa energía agresiva que lo caracteriza? Pues directamente hacia la esquina contraria.
Una acusación que silenciaron
Y vaya si le funcionó la estrategia. Strickland se vio imparable en el octágono, logrando una victoria por parada técnica en la tercera ronda. Pero lo más llamativo vino después, en la conferencia de prensa, donde lanzó graves acusaciones contra West.
El peleador afirmó que West había «preparado» a la ex luchadora de UFC Aspen Ladd cuando era menor de edad. «¿Pueden imaginarse tener 35 años y conocer a una dulce Aspen Ladd y decir ‘me voy a casar con ella cuando cumpla 18’? Eso es lo que hizo Jim West», declaró Strickland con su característica crudeza.
La diatriba fue tan intensa que los organizadores terminaron cortándole el micrófono y dando por finalizado el evento de manera abrupta.
No es la primera vez
Esto no es algo nuevo en el historial de Strickland. El peleador ya había acusado anteriormente a Pat Barry de conducta similar con la ex campeona Rose Namajunas. Y en el caso de West, hay antecedentes públicos que han generado controversia.
En 2021, durante el regreso de Ladd al octágono después de casi dos años de inactividad, West fue duramente criticado por su comportamiento agresivo en la esquina. Sus gritos e insultos hacia su propia pareja fueron calificados incluso como abusivos por algunas figuras como Miesha Tate, lo que llevó a West a pedir disculpas públicas posteriormente.
Al final, más allá de las polémicas, Strickland demostró una vez más que encuentra formas únicas -y a veces controvertidas- de motivarse para entrar en esa zona mental donde se convierte en un rival prácticamente imbatible.



