Eryk Anders cuelga los guantes y revela su nuevo propósito: entrenar a aficionados
Pues resulta que Eryk Anders, tras más de una década en el mundo de las MMA, ha decidido colgar los guantes. Lo hizo este sábado en el UFC Vegas 114, después de ganar por decisión unánime a Brad Tavares en una pelea que, según cuentan, fue de lo más reñida. Ahí, en pleno Octágono, anunció su retirada. Y, bueno, uno podría pensar que un luchador de su nivel se dedicaría a entrenar a futuras promesas, ¿verdad? Pues no, la cosa va por otro lado.
Anders confiesa que ver a sus alumnos pelear le genera demasiado estrés. «Esa mierda es para ponerte los nervios de punta», dijo él mismo. Así que, en lugar de formar a los próximos campeones, prefiere enfocarse en algo más tranquilo: enseñar jiu-jitsu a aficionados, a esas «mamás futboleras» y a gente que simplemente quiere ponerse en forma. «Voy a ser padre y entrenador, nada más», comentó.
Una carrera marcada por la constancia
Su trayectoria profesional comenzó en 2015, y en apenas un par de años ya estaba en la UFC, donde mantuvo un récord de 10-9. No fue un camino fácil; se enfrentó a rivales experimentados una y otra vez. De hecho, esta victoria contra Tavares llegó después de una derrota por KO ante Chris Leroy Duncan, así que supuso un buen respiro para él.
Ahora, con 38 años, parece tener claro su rumbo: dirigir su gimnasio y compartir su conocimiento con quienes buscan el deporte como hobby o para mantenerse activos. Una decisión que, sin duda, refleja un cambio de prioridades y una búsqueda de paz después de tantos años de presión dentro y fuera del jaula.



